El largo viaje del líder hacia el crecimiento personal

Nuestro carácter y nuestra forma de entender el mundo determina gran parte de nuestra forma de comunicar, el estilo de liderazgo, las decisiones. Por lo tanto, debemos ser lo suficientemente humildes como para asumir que nuestra forma de ser no debe ser algo inviolable ni inmutable, sino que trabajar en ella es un acto indispensable para crecer, conscientes de que la mejora personal es un camino, y no un solo acto.

Enfrentarse a un camino de superación personal significa tener valor. El valor de las emociones, la capacidad de mirar hacia adentro para comprender cómo funciona nuestro engranaje interno y cambiarlo para mejor. Llegar a conocerse no es un recorrido clínico, sino una operación de descubrimiento diario, algo que nos lleva a descubrir la ‘cultura’ que circula dentro de nosotros, el conjunto de reglas y sistemas que inconscientemente guían nuestro comportamiento diario.

Trabajar en nuestro carácter para mejorar significa escuchar nuestros valores sin rechazarlos, pero también mostrar la humildad de aceptar que no existe una versión inmejorable de nosotros mismos. Esconderse detrás de excusas como “Yo soy así, ¿qué quieres que le haga?”, significa renunciar a muchos de los recursos que tenemos guardados sin emplearlos. Tratar de entender “lo que me gustaría mejorar de mí” es un extraordinario proceso de focusing.

En todo esto, la experiencia es la mejor, y quizás única, verdadera maestra. Sin duda, esta exploración interna puede ser fortalecida y guiada por figuras externas, pero debe fundarse en un firme deseo de descubrir nuestro máximo potencial y en preguntar mucho. No en vano, las personas que padecen neurosis no pueden aprender de las experiencias y continuamente repiten el mismo comportamiento ( muchas veces destructivo) . La capacidad de cambiar es signo de salud y fortaleza mental.

El mitólogo Joseph Campbell llamó ‘El viaje del héroe, al proceso de crecimiento personal que conecta profundamente algunos patrones o arquetipos contenidos en la memoria colectiva de nuestra especie. Estas historias que nos unen a nuestros antepasados ​​se pueden encontrar tanto a nivel individual como colectivo y es interesante observar las sintonías y las recurrencias incluso dentro de las fases evolutivas de las empresas.

Las etapas del viaje descritas por Campbell constituyen un mapa válido para encontrar el camino cuando nos enfrentamos a las dificultades del cambio, especialmente en términos de identidad y valores, proporcionando una clave útil para superar cualquier obstáculo.

Los pasos fundamentales del viaje del héroe son:

  1. Sentir una llamada. Algo que atañe a nuestra identidad y / o propósito, que pone en juego nuestros valores. Podemos elegir aceptarla o ignorarla. Pero ignorarla puede conducir a la intensificación de los problemas
  2. Aceptar la llamada. Encontrar el valor para enfrentarse a los límites de nuestras habilidades o de nuestro mapa del mundo. Significa acoger el desafío
  3. Ir más allá del umbral. Esto nos empuja al territorio inexplorado de una nueva vida y / o situación, fuera de la zona de confort, hacia el mar abierto. Aquí comienzan el crecimiento y la evolución
  4. Encontrar un cuidador, un mentor o un patrocinador. “Cuando el alumno está listo, aparece el maestro”. Todavía no sabemos qué nos espera más allá y qué o quién necesitaremos
  5. Enfrentarse a un desafío (o demonio). Con la energía o el poder que es necesario adquirir para superarlos. A menudo estos son los obstáculos necesarios para nuestro entrenamiento, el reflejo de nuestros miedos y sombras ocultas, que nos limitan a la hora de cambiar, haciéndonos creer que no estamos a la altura. También incluyen los condicionamientos educativos, culturales y sociales recibidos que, si no se procesan de manera autónoma y madura, pueden impedir el desarrollo saludable de la persona
  6. Transformar el demonio en un recurso. Ya sea desarrollando nuevas habilidades de comportamiento y / o actividades, o descubriendo un recurso personal especial, como valores y actitudes, para hacer frente a la complejidad y la incertidumbre
  7. Completar la tarea para la que fuimos llamados. Esto es posible con la creación de un nuevo mapa del mundo que incorpore el crecimiento y los descubrimientos realizados a lo largo del viaje
  8. Encontrar el camino hacia casa. Como persona transformada, compartiendo con otros el conocimiento y las experiencias obtenidas como resultado del viaje.

El concepto de ‘llamada’, se asimila fácilmente a la misión o visión que persigue el equipo u organización. En términos personales, es el ‘porqué’ más profundo que nos impulsa a movernos. Los demonios son los obstáculos externos o las voces internas que nos empujan a renunciar, por falta de confianza en nosotros mismos y en nuestras habilidades. Conocer a mentores que confíen en nosotros puede reavivar la chispa de la positividad, renovando nuestra energía y entusiasmo. Finalmente, la calidad de las relaciones es esencial para recordarnos quiénes somos y el valor de las acciones que llevamos a cabo todos los días: es nuestro micromundo al que contribuimos con dedicación y compromiso.

Para completar con éxito el viaje, ‘el héroe’ necesita tres energías arquetípicas esenciales, identificadas tanto para lo positivo como para lo negativo, su sombra, y en sus interacciones y combinaciones:

  1. Fuerza. Entendida como poder, determinación, resistencia, útil para mantenerse enfocados y establecer límites. Su sombra: sin piedad y humor, puede convertirse en agresión y / o violencia.
  2. Piedad. Es la delicadeza, disponibilidad, amabilidad, empatía necesaria para entablar una relación con los demás. Su sombra: sin fuerza y ​​humor, puede convertirse en debilidad y / o dependencia.
  3. Sentido del humor. Sinónimo de alegría, flexibilidad, creatividad, para encontrar nuevas perspectivas y soluciones. Su sombra: sin fuerza y ​​compasión, puede convertirse en superficialidad y / o cinismo.

Estos tres componentes son ingredientes básicos de un buen liderazgo, capaz de medirlos y mezclarlos de acuerdo con la situación y el contexto interno y externo de la vida empresarial. Un buen líder sabe cómo equilibrar las tres energías, alineando el propósito y los valores, y logrando manejar perfectamente sus emociones. Un estilo de liderazgo situacional, efectivo porque presupone la intuición, la capacidad de leer a las personas y los contextos y así emplear la estrategia y el enfoque más efectivos para lograr los objetivos.

Más allá de la metáfora, el viaje del héroe puede ayudarnos a identificar y superar las incertidumbres del cambio, a las que cada individuo o empresa debe enfrentarse, dividiendo el camino en etapas u objetivos, y aprovechando al máximo los recursos personales. Mantener el enfoque en los objetivos y enfrentarse a nuevos desafíos es algo que va más allá de las habilidades técnicas adquiridas y tiene que ver con las ‘soft skills’, o habilidades transversales, que identifican a una persona mucho más allá de su currículum.

A todas las edades, es necesario continuar trabajando en uno mismo; expresarse en términos de apertura y posibilismo en lugar de limitación y escepticismo; estar dispuestos a conocer gente nueva porque del intercambio con los demás nos enriquecemos humana y profesionalmente; suavizar los contrastes y buscar la mediación para la resolución de conflictos, conscientes de que las acciones y los comportamientos que influyen en todo el sistema se derivan de nuestra interpretación del mundo. “El crecimiento es para el líder lo que el oxígeno para un buzo de aguas profundas: sin él, se muere”. (Ken Blanchard)